miércoles, 18 de septiembre de 2013

Texto vacío

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Come as you are, as you were
As I want you to be
As a friend, as a friend
As an old enemy
Take your time, hurry up
The choice is yours, don't be late
Take a rest as a friend
As an old
Memoria, memoria
Memoria, memoria
Come doused in mud, soaked in bleach
As I want you to be
As a trend, as a friend
As an old
Memoria, memoria
Memoria, memoria
And I swear that I don't have a gun
No I don't have a gun
No I don't have a gun
Memoria, memoria
Memoria, memoria
(No I don't have a gun)
And I swear that I don't have a gun
No I don't have a gun
No I don't have a gun
No I don't have a gun
No I don't have a gun
Memoria, memoria
                                                                                                                                                ]

La intimidad. El vínculo extraño que os sentará juntos mirándoos a los ojos durante horas sin decir palabra, mientras un torrente silencioso fluye entre vuestras células. Las tuyas y las mías. Que aparece por sorpresa donde menos te la esperas. Te pilla desprevenido, con las defensas bajadas, y nunca está de tu lado cuando más la necesitas. ¿Por qué tú? ¿Por qué contigo? ¿Por qué no otro?

Aún no logro acostumbrarme a la Huida y a la Fuga. A sentirme desolada. A acostumbrarme a desconfiar de la conexión instantánea.

Veo a mi alrededor a parejas, a padres y a hijos, a amantes, humanos abandonados y vencidos que ni siquiera han vivido, a ancianos viudos, a niños que fingen que son los elegidos, que se aman. Se aseguran a si mismos que darían su vida entera por conseguir un momento de conexión verdadera con el otro. Lo describen en poemas, lo susurran en canciones, lo suplican en un grito sordo encerrados en el baño cuando les atormenta el insomnio, la sensación de pérdida hueca que les sorprende en medio de la multitud y el bullicio. Pero es mentira.

Escribir es un disfraz para parecer más humanos, para hacernos creer a nosotros mismos que viviríamos todo aquello que decimos que añoramos. Pero es mentira. Escribir no es más que la medicina que nos autorecetamos para superar el horror que nos provoca ser lo que somos. Autocomplacientes en no llegar a nada.

Aunque no lo quieras creer, yo, soy sólo una chica. Asustada.



4 comentarios:

  1. Abrázate, abrázanos, amor y resistencia...yo qué se.

    Zapi

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  2. Yo también. Y el miedo está por todas partes.

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